Albáricus blanco 2019. Un vino descarado, perfumado y lleno de vida.
Primera elaboración del proyecto y apuesta fundamental y personal sobre una variedad con un potencial incalculable que no deja indiferente a nadie, ALBARIN BLANCO. En palabras de Jesús
“La imagen es fresca, psicodélica y ecléctica, dando a entender que se trata de un vino que descoloca, una variedad por descubrir, con personalidad propia y que ofrece una alternativa a los monopolios de las variedades blancas tradicionales.”
Albarín Blanco, uva blanca autóctona del norte de la península Ibérica, concretamente de la región de Cangas de Narcea, Asturias. El cultivo de esta variedad, por su buena adaptación, se ha extendido hasta las vecinas tierras de la DO Tierra de León. Hablamos de una variedad de uva minoritaria con apenas 50 has cultivadas, estando el 90% en el Sur de León. Como buena variedad autóctona, está bien aclimatada y adaptada tanto a las condiciones climáticas como edáficas, lo que hace que la brotación y la maduración sean tempranas, los rendimientos por ha son medios y los parámetros de pH y acidez la confieren un marcado carácter atlántico.
Un vino intenso, y muy expresivo por sus aromas de fruta de hueso, sensaciones tropicales de lichi, de hojarasca y césped recién cortado. Las flores están presentes desde que descorchamos la botella, así como registros de camomila y ligeros toques anisados. Cuando disfrutamos de Albáricus en boca, lo hacemos de manera muy placentera y siempre al terminar la copa vamos a pedir una segunda, porque tiene acidez, es fresco y muy dinámico.
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